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Carta al Subcomandante Marcos

In Uncategorized on diciembre 9, 2011 at 9:44 pm

Ahora que está muy de moda enviarse cartas (e-mails) a Luis Villoro, a la Hija de Peña Nieto o a Santa Claus, me sentí invadido por ese espiritú de la correspondencia “no correspondida” o quizás estoy en sintonía con el mismo canal de snobismo mediatico que invade las redes sociales.

 

Me dirijo a usted Subcomandante Marcos con la admiración de siempre, para aclarar algunos puntos de su crítica al Movimiento Nacionalista de Andrés Manuel López Obrador.

No se me olvida cuando lo conocí en persona en aquella conferencia del Zapatour que dió por estas tierras pasadas las elecciones federales del 2006 acompañado de Organizaciones autonomas y de periodistas independientes que levantaron escozor a los medios locales por no haber sido aceptados por su coordinación de campaña. Sólo se dió exclusiva a un medio en particular “El Mañana de Reynosa” para hacerle una cobertura total de su visita.

En aquella conferencia usted aseguró que Andrés Manuel era un traidor y que usted no hacía tratos con traidores y tambien dijo que Felipe Calderón sólo duraría 2 años en el poder, según sus palabras “Lo vamos a chingar”, sentencia que era una razón de aliento para los que sentimos que se había cometido fraude en las elecciones y nos sentimos un poco aliviados por sus palabras combativas. Y compré su libro 7 piezas sueltas del rompecabezas mundial que leí ávidamente.

Pero ya no regresó y no volvimos a saber de usted en Tamaulipas.

Ahora usted en estas cartas que se han hecho públicas en los medios se mofa del plantón que se dió en forma de protesta por el fraude del 2006, quieriendo decir que es una “vacuna” para calmar el malestar “social”, pero si a esas vamos ¿”el zapatour” no es exactamente lo mismo? ¿Un calmante?.

Crítica usted “la república amorosa” que para usted es un discurso “más cercano a la derecha” según su visión de la ética política, soy malo para memorizar frases o aforismos, sin embargo no olvido las palabras del Che: “El revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor.” ¿a que derecha está cercano esta frase?

Si según su ética política no es posible pactar con la derecha. ¿La COCOPA <Comisión de Concoordia y Pacificación” >la cual está integrada por diputados de los 3 partidos no es exactamente una mesa de dialogo y pacto social?

Andrés Manuel López Obrador y los intelectuales “porriles” como usted los llama, le han hecho un llamado sumamente importante como política de integración, de inclusión misma que usted ha rechazado soberbiamente, excluyendose del proyecto Nacionalista que encabezan, teniendo como objetivo terminar con el Neoliberalismo en México ambos proyectos y con su crítica no hace más que acomodarse dentro del mismo, porque su crítica es hacia la figura política de Andrés Manuel y no contra los intereses que representa Peña Nieto. En mi pueblo le dicen “hacerle el caldo gordo al PRI”.

La defensa del petróleo, la defensa del sindicalismo, la guerra contra la corrupción y burocracia, “primero los pobres”, el respeto a las organizaciones autóctonas, el apoyo a los trabajadores, la guerra contra los monopolios, el apoyo a los medios independientes y de participación ciudadana, etc. Són sólo algunos de los puntos donde convergen las ideologías mismas que usted ha hecho a un lado por que según usted “Eso no es izquierda” y la suya si es, que no es otra cosa que ignorar el curso de la historia y las revoluciones.

Sigo respetando su figura histórica frente al Neoliberalismo, y como mexicano me gustaría ver una unión de su izquierda política la del zapatismo, con el proyecto nacionalista de Andrés Manuel, hay que dejar los protagonismos porque el único protagonista para el cambio verdadero es el pueblo.

Es una lástima que su crítica sea desafortunada para el destino de México.

Un abrazo, desde algún lugar del noreste de la selva de baches y asfalto su camarada:

I.S.C. Jorge Luis.

 

 

 

 

 

 

 

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Carta a PAULINA PEÑA PETRELLINI por HECTOR ZAGAL

In Uncategorized on diciembre 7, 2011 at 3:39 am

No tengo el gusto de conocerte personalmente. No sé cómo eres, desconozco tus cualidades, tus aficiones, tus intereses. Entiendo tu molestia al escuchar las críticas a tu padre, Enrique Peña Nieto. Son gajes del oficio. Deberás irte acostumbrando a los ataques contra él. En una democracia, la crítica es un ejercicio fundamental. Tu padre es una figura pública y, por ende, sus actos serán juzgados con rigor. “¿Por qué son tan duros con él?”, te preguntarás. Bueno, los funcionarios públicos ganan mucho dinero. Hay miles de personas dispuestas a sufrir críticas y cuestionamientos con tal de figurar en la nómina oficial. El sueldo bien vale esos golpes. ¿No?

Pero no es de tu padre de quien quiero hablar, sino de ti. ¿Te confieso algo? Me aterra que hayas utilizado la expresión “hijos de la prole” como un insulto. Insisto, es disculpable que te enfades por la burla hacia tu padre. No me asustaría que los llamaras “babosos”, “tontos”. Es más, no le preocupa el que nos hayas llamado “pendejos”. En cambio, no se puede excusar tu menosprecio a los hijos de los trabajadores, de los obreros.

¿Oíste del escándalo de las Ladies de Polanco? Descalificaron a un policía llamándolo “asalariado”. Algo similar hiciste tú: descalificas a la mitad del país por su condición social. ¿Qué tiene de malo ser hijo de un obrero? Sabes, yo soy nieto de un minero, un proletario. No me da vergüenza decirlo. ¿Te avergonzarías de tu padre si fuese un vendedor de tamales o un plomero?

Tu padre, que ha leído la Biblia, te puede recordar una frase de Jesús en el Evangelio: “De la abundancia del corazón, hablará la boca”. Sin pretenderlo, con tus palabras has revelado tu clasismo. Desprecias el trabajo manual. Minusvaloras a quienes se mantienen con su esfuerzo. ¡Qué tristeza que así piense la hija de un candidato presidencial!

“Hijos de la prole” son, en efecto, quienes estudiaron en escuelas públicas, quienes utilizan el metro, quienes no comen cortes argentinos y quesos españoles, quienes no utilizan zapatos de miles de pesos, quienes no se atienden en el hospital ABC, quienes no viajan en helicóptero. Los hijos de la prole, por el contrario, deben hacer largas horas de filas en las clínicas del seguro social, deben comer carbohidratos (tortillas), deben estudiar en salones sin computadoras, deben apretujarse en los transportes públicos. Los hijos de la prole, querida Paulina, ganan en un año lo que tu padre gana en una semana.

Cuando leas estas líneas has el siguiente ejercicio. Revisa lo que llevas puesto encima: perfume, cremas, desodorante, ropa, zapatos, celulares, aretes. Suma el total. ¿Sabes que traes encima más de lo que una indígena gana durante un año de trabajo duro?

Paulina, me da terror que pienses así. Tu lapsus reveló tu “realidad”: vives en una burbuja color de rosa. “Hijos de la prole” no es un insulto, sino un título honorable. Este país, que tu padre aspira a gobernar, depende de los obreros, de los campesinos, de los empleados, depende de esas personas a quienes menosprecias.

Ojalá este gravísimo desliz, no sea fruto de la educación que recibiste en casa. Ojalá y sea culpa tuya, fruto de tu arrogancia (tan propia, eso sí, de la clase alta mexicana). ¿Qué será de México si lo llega a gobernar una persona que desprecia al proletariado?

Mira Paulina, me parece que por tu bien, debes inscribirte en una escuela pública, reducir tu escolta al mínimo, tomar el metro en horas pico, y ponerte a trabajar. Por si no lo sabes, muchos de los “hijos de la prole” se pagan sus estudios con su trabajo: los hay campesinos, vendedores, obreros. Algunos trabajan desde niños.

Paulina, haz puesto en riesgo el futuro político de tu padre. Pero lo que es más grave: pones en peligro en riesgo el futuro de México.

Fuente: http://www.noticiasmvs.com/blogs/el-banquetazo/querida-paulina-pena-pretelini-807.html